Sobre Colbo
Hacia 1948, los arquitectos Colette Boccara y César Jannello se trasladaron de Buenos Aires a la ciudad de Mendoza, donde Jannello había sido designado director de la Escuela de Cerámica de la Universidad Nacional de Cuyo. La Escuela tomó la característica de escuela / taller, un formato muy novedoso para la época, que permitía la aplicación inmediata de los conocimientos y resultados académicos.
Colette comenzó a realizar sus primeras piezas de cerámica únicas, y en poco tiempo decidió sistematizar la producción. Hacia 1953 produjo las primeras piezas de vajilla en gres, material también conocido como “porcelana roja” por sus propiedades de resistencia y pureza, que ella misma extrajo de la cordillera mendocina. Esto le permitió tener control del producto a lo largo de toda la cadena de valor, desde la materia prima hasta la pieza final.Entre 1960 y 1965, luego de separarse de Jannello, Colette Boccara invirtió todo su capital en la empresa. Con el aporte de socios, logró ampliar las instalaciones y adquirir maquinarias para establecerse como Colbo Gres Cerámico SCA. En 1967, su juego de vajilla, caracterizado por una fuerte y coherente línea formal, alcanzó el reconocimiento a su calidad con la Etiqueta Roja de Buen Diseño otorgada por el CIDI.
Durante los ’70 Colbo logró el mejor desempeño de su historia. De la mano de Matías Jannello, la fábrica mejoró notablemente su eficiencia y productividad, avanzó en el desarrollo de nuevas líneas y estableció una presencia a nivel nacional e internacional. Se incorporó la producción de vajillas decoradas con serigrafías vitrificables de artistas como Libero Badii o Bruno Jannello (hijo de Colette), para darle valor agregado y personalidad.A principios de los años 80, una trama de circunstancias asociadas a la realidad económico-política del país y a la realidad personal de Colette concluyeron con el cierre de la fábrica. Se interrumpió así la historia de uno de los contados casos de empresas dirigidas por el diseño en la Argentina.
En 2005, el curador de diseño Wustavo Quiroga al frente del equipo de Fundación del Interior, encararon un proyecto de recuperación patrimonial del diseño mendocino que cristaliza en la colección Guón! De esa iniciativa surgió la inquietud: Colbo tiene que volver. 
Desde 2007, Matias Jannello junto al diseñador industrial Martín Endrizzi, recuperan el knowhow de Colbo. La reapertura de la fábrica, dobla la apuesta por la innovación -apoyada en nuevas tecnologías y dirigida por el diseño- para dar respuesta a la demanda de vajilla gourmet planteada por el fuerte desarrollo gastronómico y turístico del país. Prueba de este compromiso es la obtención en 2011 del Sello de Buen Diseño otorgado por la Subsecretaría de Industria de la Nación.
La apuesta se materializa hoy en una serie de piezas de varios colores (que incluyen turquesa, amarillo y verde), que juegan con formas triangulares, en las que el diseño resuelve con inteligencia y belleza problemas propios del material y la técnica de producción, privilegiando la funcionalidad.
El proyecto cuenta con el asesoramiento de la Incubadora de Empresas de la UNCuyo y ha sido objeto de publicaciones y notas en los medios especializados más destacados del país. En 2012 Colbo recibió el Gran Premio de la categoría Diseño y Empresa, en la III Bienal Iberoamericana de Diseño.